España: Voto castigo y giro hacia la derecha
En un contexto signado por la crisis económica, política y la consecuente incertidumbre respecto al futuro de la Unión Europea, los españoles concurrieron este domingo a las urnas para decidir quién será el encargado de manejar los destinos del país en los próximos años. La tarea no resultará sencilla. Los altos índices de desempleo (cercanos al 20%), la gran deuda pública y el estancamiento de la economía sumado a la crisis de representatividad de los partidos reflejada a través de los “indignados” y el movimiento 15-M configuran un complejo escenario.
Los comicios arrojaron como resultado una aplastante victoria para el conservador Partido Popular, con el mejor desempeño electoral de su historia, consagrando como presidente electo a Mariano Rajoy con el 44% de los sufragios y la mayoría absoluta en el parlamento. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) representado por Alfredo Pérez Rubalcaba, luego de siete años de gobierno, sólo obtuvo el 28,67% de los votos y una notable disminución en las bancas del parlamento.
A pesar de la poca elocuente campaña electoral de Rajoy debido a una tendencia favorable en las encuestas de las últimas semanas, y la falta de claridad respecto a las medidas a tomar para enfrentar la crisis, el PSOE no pudo hacer frente al descontento del electorado. Ni las tan temidas medidas de ajuste que impondría el PP han desalentado a los españoles a dar un giro hacia la derecha del espectro político.
La derrota del PSOE, que ha visto mermar desde el 2009 hasta la fecha su caudal de votos debido a la incapacidad de Rodríguez Zapatero de hacer frente a la crisis económica, significó por parte de los ciudadanos un voto castigo que refleja la gran crisis de representatividad que atraviesa el centro izquierdo español.
El caso español confirma la actual tendencia por parte del electorado y la opinión pública europea de depositar la confianza en partidos de derecha, que empezó a evidenciarse con la asunción de Papademos en Grecia y de Monti en Italia. Estos partidos, más conservadores y favorables a las medidas de ajuste económico propulsadas por los miembros más sólidos de la Unión Europea, deberán asumir la tarea de apaciguar los efectos de la crisis económica conjuntamente con la crisis política y el desencanto de los ciudadanos hacia las instituciones.
Celeste Alcalde |