Finanzas Nacionales, el final de año más ajustado de los últimos 8
A nivel nacional, las finanzas públicas no gozan de la buena salud que presentaron desde la salida de la crisis de 2002, por lo que vuelve a aparecer en la economía argentina la restricción presupuestaria como elemento que genera un techo al crecimiento (como también lo es la restricción externa, la disponibilidad de divisas). A octubre el sector público nacional presenta un déficit financiero de $8 mil millones, que contrasta con el superávit a octubre de 2010 que fue de $6 mil millones. Este déficit es consecuencia de un aumento del 34% de los gastos, por debajo del aumento del 28% en los ingresos.
Estos datos empeoran si se tienen en cuenta lo que se considera “rentas de la propiedad” que básicamente son las utilidades del Banco Central (derivadas de que valen más las tenencias de divisas por la devaluación del peso durante el año) y las ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (la acciones, títulos y demás activos que se traspasaron de las AFJP a la ANSES). Estas rentas significaron a octubre de 2011 casi $18 mil millones. Por lo que sin tener en cuenta estos aportes “externos” al Tesoro Nacional, se tendría un déficit de $26 mil millones. Muchos consideran que la transferencia de estas rentas que en realidad no son ganancias realizadas, son una forma de “maquillar” las cuentas públicas nacionales.
Durante los últimos años el sector público nacional ha crecido tanto que en la actualidad representa más del 30% del PBI, siendo el sector económico más importante de la economía, además del mayor empleador. Esta situación se vuelve peligrosa en momentos en que la economía y la recaudación se desaceleran, porque aquí es cuando reaparece la restricción presupuestaria y la parte más importante de la economía, el sector público, debe tratar de reducir su gasto, constituyendo de esta forma un elemento más de contracción para la economía.
Esta situación es la que se va a ver en 2012, año en el que tanto los analistas económicos privados como los del gobierno preveen que la economía se desacelerará. Y el gasto público nacional, debido a la menor recaudación, deberá reducirse (como se ha empezado a ver con los subsidios). Así, tenemos una política fiscal contractiva para el 2012. Un política fiscal contractiva en un año en el que la economía se desacelera se llama política económica procíclica, que es lo que el mismo gobierno le está recomendando a los países europeos que no hagan.

David Miazzo