| 02/11/2005
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Introducción A principios de la década del 90 se produce en nuestro país, dentro del marco general de la reforma del estado, un profundo cambio en el funcionamiento del sector de los servicios públicos, cuando se decidió dar lugar a un sistema más descentralizado y con mayor participación privada. Esta decisión estuvo basada, por una parte, en que el funcionamiento de las empresas públicas no alcanzaba a cubrir los requerimientos de la demanda de corto y largo plazo debido a problemas con el sistema de incentivos y la falta de financiamiento, y por otra parte, en la urgente necesidad de recursos fiscales. Una de las principales implicaciones de este cambio de rumbo, que tuvo como uno de sus rasgos más destacables el traspaso a empresas privadas del manejo de la mayoría de las empresas que hasta entonces permanecían en poder del estado, es que se genera la necesidad de diseñar e implementar un marco regulador que se encargue de controlar el accionar de las nuevas empresas privadas proveedoras de servicios públicos. Es así que surgen un conjunto de normas e instituciones creadas a tales efectos. En éste trabajo, se hará un breve repaso de los principios teóricos que sentaron la base para el posterior desarrollo de la moderna Teoría Económica de la Regulación, la cual constituye el marco que delimita qué, cómo y cuándo regular. La teoría brinda las justificaciones por las cuales se hace necesaria la intervención del Estado sobre el accionar de las empresas prestadoras de servicios públicos, así como las herramientas, tanto técnicas como institucionales, necesarias para alcanzar los objetivos fijados. Como escribió uno de los principales teóricos de la regulación, Jean-Jacques Laffont, “es importante que los reguladores entiendan los principios económicos básicos de la regulación, para ser así capaces de explicar sus decisiones de manera creíble, determinar si la solución de un regulador puede aplicarse en cualquier lado, desarrollar nuevas soluciones, etc. Se debe tener en cuenta que para que la teoría económica sea relevante, debe incluir en su marco tantas restricciones como enfrente el regulador; no sólo restricciones tecnológicas, sino también de información, administrativas y políticas. Los debates sobre regulación se están volviendo, en todo el mundo, la frontera del cuestionamiento fundamental sobre el papel del gobierno en la economía. Han reemplazado a la vieja confrontación entre comunismo y capitalismo.”
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