El Mercosur hoy, a 20 años de su constitución

Semanario
Economía, Gobierno & Sociedad
Número 418 - 12/06/2011
Por Lic. María Victoria Balbi (*)
Actualidad Económica

 

El Mercosur se crea en 1991 con la firma del Tratado de Asunción por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, constituyéndose primero como Zona de Libre Comercio, con la intención de transformarse luego en un Mercado Común. Más allá del objetivo económico, la intención de los firmantes fue consolidar la incipiente democracia en la región y mejorar las relaciones entre países vecinos. En 1994 con el Protocolo de Ouro Preto, el Mercosur pasa a ser Unión Aduanera, con las características de este grado de integración: arancel externo común (AEC) y política comercial común con los países del exterior. El Mercosur se destaca por las asimetrías estructurales de los socios. Brasil es el de mayor tamaño en cuanto a habitantes, superficie, PBI y exportaciones. La Argentina es segunda, diferenciándose ampliamente ambos países citados, respecto de los socios de menor tamaño, Paraguay y Uruguay.

Los principales logros son el estrechamiento de los lazos comerciales y de amistad de los países integrantes, y de éstos con sus miembros asociados: Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. El Mercosur ha firmado con estos países varios Acuerdos de Complementación Económica (ACE), que consisten en programas de liberalización comercial progresiva respecto de determinados productos y bajo el cumpliendo de un cronograma de plazos.
En materia de intercambio en el Mercosur, definido como la suma de las exportaciones y las importaciones, comenzó su crecimiento en la década del noventa, período en que comienzan a relajarse las barreras arancelarias y para-arancelarias al comercio entre los miembros. Eso queda reflejado en las exportaciones intra MERCOSUR por parte de cada país.

Las diferencias de las estructuras productivas de los socios se reflejan en el comercio intra-Mercosur. Los socios mayores, Argentina y Brasil, realizan entre sí el mayor flujo de comercio dentro del Mercosur en su conjunto. Para ambos, el comercio bilateral representa más del 80% del total importado y exportado al bloque regional. Paraguay y Uruguay por su parte, presentan una distribución del comercio un poco más uniforme entre todos los miembros. También la especialización de comercio intra-Mercosur: la relación comercial entre los socios mayores y los menores se concentra en exportaciones de origen industrial desde los primeros hacia los segundos, y exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario en sentido contrario. No ocurre lo mismo entre Argentina y Uruguay, ya que la relación bilateral se concentra mayormente en manufacturas industriales. El comercio entre Uruguay y Paraguay da cuenta de una mayor industrialización en las ventas del primero al segundo.

Las dificultades

Una de ellas es la debilidad de sus instituciones. La estructura orgánica del Mercosur está integrada por órganos inter-gubernamentales, los cuales no tienen autoridad supra-nacional. Para que una normativa del bloque tenga vigencia al interior de cada Estado Parte, la misma debe ser internalizada al sistema jurídico de cada país (A través de organismos como: Parlamento, Aduana, Banco Central, Decreto de la Presidencia,
Dirección administradora de impuestos, Ministerios, entre otros). Al año 2006 sólo se encontraba internalizada en el Mercosur, el 49,2% de la normativa del bloque, lo cuál  señala el bajo nivel de aplicabilidad de dicha legislación en la práctica. También el Sistema de Solución de Controversias muestra la debilidad institucional. Dado que su Tribunal Arbitral Ad-Hoc no tiene poder de coerción para hacer cumplir los fallos que de él surgen como solución a los conflictos internos, los países incumplen las disposiciones de dicho Tribunal.
Respecto al Mercosur como Unión Aduanera, aún existen sectores que no han sido liberados al libre comercio, como el sector textil, automotriz y azucarero.
El Mercosur no ha avanzado en la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, para asegurar las condiciones adecuadas para la competencia entre los Estados Partes. Esta falla acentúa las diferencias estructurales de los socios. Concretamente, en los incentivos que aplica cada país a través de las políticas públicas de competitividad ( Políticas públicas de incentivo a las exportaciones, a la inversión, a las capacidades y al desempeño de las firmas), se pone en evidencia la capacidad de financiamiento del Estado. Los socios mayores, Argentina y Brasil, con su mayor capacidad de recaudación de recursos, poseen un respaldo superior para utilizar estos instrumentos como herramienta de política, reforzando las diferencias naturales respecto de Paraguay y Uruguay. De no establecerse un mecanismo de coordinación de políticas nacionales, los países más pequeños tendrían incentivos a retroceder hacia un estadio inferior de integración, con el afán de mantener acuerdos comerciales con los países del resto del mundo por fuera del Mercosur, pero manteniendo el libre comercio con sus miembros.
Adicionalmente, se agregan las que surgieron desde el 2008 hasta la actualidad, por los efectos de la crisis financiera internacional. La política económica, sobre todo de Argentina y Brasil no ha estado siempre en línea con los requisitos de integración regional de una Unión Aduanera, o aún de una Zona de Libre Comercio. Así, las barreras no arancelarias entre los socios del Mercosur han recrudecido, como son las recientes licencias no automáticas a las importaciones. Estas políticas han generado grandes reclamos y tensiones entre los socios, requiriéndose constantemente negociaciones diplomáticas para la solución de estos conflictos.
Para finalizar, el desempeño del Mercosur como Unión Aduanera debe mejorarse, para avanzar en el cumplimiento de los objetivos pactados. Hoy quedan muchos temas pendientes para profundizar la integración.

 
(*) Colaboradora de Fundación EGE - Licenciada en economía de la Universidad Nacional del Litoral
 
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