| 19/08/2007
- Diario El Puntal, Río Cuarto
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Entrevista con el Lic. Alfredo Félix Blanco, profesor de Historia del Pensamiento Económico y Vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba Dado el contexto de año electoral ¿Cómo cree que evolucionarán las finanzas luego de octubre? (H.N): Resulta claro que la evolución del gasto depende del contexto macro y de las decisiones fiscales propias. Como suele acontecer –y no solo en nuestro país- después de las elecciones es probable que se verifique una cierta desaceleración en la tasa de crecimiento del PIB con sus efectos sobre la medida en que crece el gasto público, como que también por propia decisión de la autoridad gubernamental ocurra lo propio con el crecimiento de las erogaciones públicas. Ello puede suceder ya que normalmente antes de las elecciones la tasa de aumento de algunas partidas de gasto suele tender a crecer. Esto que en la literatura especializada de Finanzas Públicas se describe como el fenómeno del “ciclo político del gasto” se encuentra prácticamente comprobado a nivel internacional. El modelo actual implica un tipo de cambio alto que beneficia el comercio exterior, las consecuencias internas se traducen en aumentos de precios, situación que perjudica mayoritariamente a los asalariados. Considerando que los salarios públicos son la partida más importante del gasto provincial, ¿Se estaría resignando superávit fiscal por superávit comercial? (H.N): La cuestión se vincula con los aumentos de los salarios que se vienen acordando con los gremios que representan a los agentes públicos provinciales. Si se tiene en cuenta que sus remuneraciones en términos reales se habían retrasado muy marcadamente con la macro devaluación del año 2002, cabe deducir que lo que viene aconteciendo en estos últimos tiempos no es otra cosa que un intento de recomponer su poder de compra. Ello lógicamente traerá como consecuencia un aumento en el consumo y por ende de las importaciones, con sus efectos (negativos) sobre el saldo de la balanza comercial. Es de esperar que en algún momento se estabilice la situación con un nuevo equilibrio entre salarios y resultado comercial ya que ninguno de los extremos resulta conveniente: ni salarios muy bajos con alto superávit comercial, ni salarios muy altos con alto déficit comercial. La recaudación se incrementa mes a mes, abultando la coparticipación de las administraciones locales, ¿Cómo considera que se verá afectada dicha coparticipación luego de las elecciones? (H.N): Los fondos que por vía de la coparticipación reciben los gobiernos provinciales son –por ley- una proporción fija de la recaudación de los impuestos que administra el gobierno federal, con lo cual la evolución de ésta determina el comportamiento de las transferencias que, de manera automática, son giradas a las administraciones subnacionales. No obstante cabe recordar que por otro lado, existen otros mecanismos de distribución de fondos que operan más discrecionalmente y que después de las elecciones probablemente vean reducida su importancia para recuperar el deterioro que se viene observando en el superávit fiscal. En lo que hace a la coparticipación propiamente dicha, si se confirman los pronósticos de una desaceleración en el crecimiento de la economía con posterioridad a las elecciones, es de esperar que los montos que reciban las provincias por esta vía se vean disminuidos. El escenario político después de las elecciones generara cambios, ¿Cuáles considera que serán los principales? (H.N): Obviamente el resultado electoral será determinante al respecto. De lo que surge de la información periodística conocida, hasta el momento, el candidato que expresa la continuidad de la actual administración provincial, no efectuaría cambios significativos a la actual política fiscal, en materia de impuestos y gastos. Mantendría la rebaja del 30% por ej. Todo indica que no es el caso de los candidatos opositores, quienes dejan trasuntar la intención de efectuar ciertos cambios, en algún caso posiblemente en materia tributaria en busca de una mayor equidad para el sistema según pregonan; aunque cabe reconocer que en este sentido el margen de maniobra de que disponen no es demasiado amplio dada la rigidez de la estructura presupuestaria. También puede preverse algún cambio en la organización del Estado provincial, y quizá un replanteo de la forma de prestación de algunos servicios hoy concesionados o tercerizados, según el caso.
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