Buscador
 
 
Menu
  .: Principal
  .: Publicaciones
  .: Publicaciones de
    Miembros
  .: ¿Quienes Somos?
  .: Eventos
  .: Sitios de Interés
  .: Contactar
 
Acceso por Areas
  Instituto de Comunicación Científica y Tecnológica
 
  Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales
 
  Instituto para el Desarrollo de Proyectos Especiales
 
  Area de Formación y Capacitación de Recursos Humanos
 
  Area de Desarollo y Promoción de Actividades Sociales, Políticas y Culturales
 
© 2006 Fundacion EGE Fundación de Estudios Económicos, Gubernamentales y Empresariales
.: “Actualidad Económica - Historia de la inflación argentina ”

02/12/2007 - Diario El Puntal, Río Cuarto

Version pdf 

Hasta 1945 Argentina no tuvo inflación. Entre 1810 y 1945, los precios crecieron un promedio del 2% anual porque por lo general se mantenía disciplina fiscal (ausencia de grandes déficits fiscales) y monetaria (sin grandes emisiones de dinero). Incluso en dos décadas anteriores a 1900, y en los primeros 15 años del siglo XX hubo tasas negativas de inflación anual (deflación) que también se repitieron entre 1998 y 2001.

El fenómeno inflacionario argentino comienza en 1946 con la nacionalización de los depósitos bancarios, la estatización del Banco Central y las consecuentes grandes emisiones de dinero requeridas para financiar los inmensos déficits fiscales que ocasionó el Primer Plan Quinquenal (1947-1951). Desde entonces, se extendería ininterrumpidamente durante 48 años hasta 1992, con un promedio del 96% anual, único caso mundial de casi medio siglo de inflación, pues en ningún país del mundo la inflación tuvo una presencia continua de más de 10 años, y mucho menos con tan alto promedio anual de suba en los precios.

Entre 1946 y 1972, el promedio fue del 29% anual, pero desde 1973 y hasta 1988 el promedio anual fue del 150%. Su influencia fue tan profunda en la sociedad que trascendió los límites de la economía dando origen a una necesaria cultura perversa de supervivencia tanto en el mundo empresario, como en la conducta del consumidor y en el comportamiento de los sindicatos.

Especulación, desabastecimiento, mercados negros, desaliento al ahorro, tasas de interés negativas, desvalorización de los depósitos bancarios, licuación de los salarios, jubilaciones y pensiones, deterioro de las relaciones obrero-patronales, polarización de la riqueza, incentivo a la evasión tributaria, fuga de capitales al exterior, aumento de la pobreza, cortoplacismo en las políticas económicas, inestabilidad política, indexaciones, bicicletas financieras, devaluaciones, lucha salvaje por la distribución del ingreso, fueron algunas de las consecuencias inevitables que nos trajo medio siglo de inflación.

Desde 1992 y hasta el 2001 desaparece la inflación, pero no porque se atacara frontalmente sus raíces sino porque se dejó de financiar los déficits fiscales con emisión monetaria del Banco Central y en cambio se pasó a financiarlos con deuda pública externa, remedio que a la larga resultó también ser tan grave como la enfermedad y que quedó demostrado en el colapso de diciembre de 2001.

Durante los 7 años del gobierno militar (1976-1983) el promedio anual de inflación fue del 178%. En los dos primeros años de democracia (1984 y 1985) la inflación fue del 688% y el 385% respectivamente. El pico de mayor inflación se dio entre mayo y julio de1989 (hiperinflación): sólo en julio de ese año los precios se triplicaron subiendo el 191%. Luego en enero-marzo de 1990 hubo una segunda hiperinflación con un promedio mensual del 78% y multiplicación por 10 del tipo de cambio.

Ya sea durante la vigencia de dictaduras (Onganía, Levingston, Lanusse, Videla, Viola, Brignone) o de democracia, como fue durante los gobiernos radicales (Illia, Alfonsín), peronistas (Perón, Estela Martinez, Menem, Kirchner) o desarrollistas (Frondizi, Guido), la inflación siempre estuvo presente en todos ellos, debido que sus causas profundas nunca fueron enfrentadas con decisión desde el inicio.

La excepción fue la gestión de De la Rúa entre 1999 y 2001, durante la cual hubo disminución de precios debido a la profunda recesión que vivía el país, pero la deflación es aún más nociva que la inflación pues origina desempleo, déficit fiscal, el quiebre de empresas y el desaliento de la producción, consecuencias que efectivamente ocurrieron en esos años.


Página: 1 >>
 
Suscripción Boletín electrónico
 
 
 
Publicación actual